Los Hermanos Paillot 

y los Isard más "Caminadores"

Por Alberto Villa

 

    El Isard 700 de Luis M. Paillot en el GP 1963

(foto Revista Velocidad) 

Jose M. Paillot en el GP 1964 (foto Revista El Gráfico)

La categoría de los bicilíndricos refrigerados por aire tenia entre sus autos tradicionales al Isard 700, un vehículo que por sus características se adaptaba formidablemente a los caminos montañosos, sinuosos y difíciles, aunque se mostraba menos efectivo cuando se transitaban extensas rectas.

Isard fue la única fábrica que presentó en la categoría 700 cm3 equipo oficial íntegramente argentino, ya que NSU lo hizo en su momento con unidades provenientes de Alemania, o en coparticipación con Autoar Argentina.

El primer gran baluarte de la marca Isard fue el riocuartense Remigio Caldara que logró ser tercero en el Gran Premio 1961 y ganar el de 1962, pero su participación con el Royal T 700 resultó fugaz, ya que Caldara era un asiduo piloto de autos de gran potencia.

A partir de 1961 aparecieron los hermanos Luis y José María Paillot como representantes de la marca y pasaron a lograr notoriedad poco tiempo después, hasta convertirse en los más emblemáticos pilotos de Isard, resultando sus experiencias las que también enmarcaron la historia de la categoría de los bicilíndricos de 700 cm3.

Dueños en su momento de una elegante agencia oficial denominada Paillot y Rolan, ubicada en una tradicional zona de San Isidro, Av.del Libertador al 15700, allí mismo, en un sector del taller de service, se armaban prolijamente los Isard de carrera, que eran provistos siempre de los mejores elementos importados, contando además con todo el apoyo de fábrica.

Los cascos de los autos eran livianos, bien balanceados, y lucían un color gris metalizado que los distinguía. Sus performances eran superiores al resto de los pares de la marca.

El período comprendido entre 1961 y 1964 fue para los hermanos Paillot una época intensa y fructífera en la que supieron recoger éxitos y reconocimientos. Su fuerte eran las difíciles trepadas de montaña, llegando a sorprender de sobremanera en el andar.

El Gran Premio 1964 fue ganado por José María Paillot, pero la Comisión Técnica del ACA no convalidó esa victoria al cuestionar técnicamente su auto.

Sería luego en enero de 1965 cuando en una de aquellas ediciones denominadas “Revancha de Gran Premio” y tal vez en busca de una reivindicación José María sufre un grave accidente cuando se dirigía al punto de partida. Luego vendría una larga y paciente recuperación, al mismo tiempo que Isard Argentina cerraba definitivamente sus puertas.

Con ese inimaginable final los hermanos Paillot terminarían su ciclo en el automovilismo deportivo.

Seguramente el retiro en 1965 de estos dos grandes referentes de la marca Isard, haya sido la primera gran señal que tuvo la categoría Turismo hasta 700 cm3, camino a su definitiva desaparición, pocos años después.

  

ALBERTO VILLA

jvilla@ciudad.com.ar

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