Las microcoupés 

también tuvieron sus competencias

Por Alberto Villa

Cuando el automovilismo deportivo argentino comenzaba a desarrollarse en todas sus expresiones, la aparición de las microcoupés en nuestro país trajo aparejada a partir del año 1959 la organización de una importante cantidad de competencias, que los aficionados denominaban “de ratones alemanes”.

Tal vez el motivo de la realización de esas carreras haya sido el de promocionar ventas, o quizá simplemente el de complementar con un simpático y llamativo espectáculo los habituales programas de fin de semana dedicados al deporte-motor.

    Cupeiro ganador en la Panamericana en 1959 (Foto Diario "La Nación")  

Largada en el Autódromo noviembre 1961:  Reyes, Fragatti, Fusilli, Mayr y Morelli.(Foto Revista "Coche a la Vista")

En una primera época las competencias se desarrollaron en circuitos callejeros, como  los que se trazaban en  las vistosas costas de San Pedro, en la Costanera Capitalina, en el Parque de la Independencia de Rosario, en La Plata,  Béccar, o  en sectores de la antigua Panamericana. En esos escenarios y en bullanguero estruendo se entremezclaban los Heinkel, los Isetta y algún esporádico Messerschmitt, que agrupados  en una cantidad que rondaba la docena  entusiasmaban a la siempre numerosa concurrencia.

                 No era para menos, entre los conductores había  nombres como Jorge Cupeiro,  Antonio Mieres, Julio Guimarey y otros, que a pesar de traer algunos juveniles logros, se destacaban notablemente y serían quienes luego pasarían a ser grandes figuras del automovilismo argentino.

                 En 1960 se agregaron a esta especialidad los Isard 300 y 400, que con mejores prestaciones comenzaron a desplazar a los casi imbatibles Heinkel.

                 El reglamento para esta categoría era libre, pero igualmente siempre dejaba dudas y solía despertar airados cuestionamientos cuando en alguna carrera surgía un ganador que se  cortaba solo en la punta.

                  Ya en 1961 estas competencias pasarían a desarrollarse casi en su totalidad en el Autódromo Municipal de Buenos Aires, con un menor número de participantes y seguramente sin ese encanto adicional que era el de ver luchar a los conductores por mantener la estabilidad de sus vehículos en trazados estrechos.

                  Finalmente cabe destacar que a pesar de la breve vigencia que tuvieron estas competencias, las microcoupés aportaron lo suyo a un automovilismo argentino que, como dijimos, se encontraba en plena expansión y necesitaba contar con categorías promocionales que acapararan a los jóvenes entusiastas.

 

LOS GANADORES EN MICROCOUPES
Jorge Cupeiro Heinkel
Antonio Mieres Heinkel
Mario Fusilli  Isard
Luis María Paillot Isard
José María Paillot Isard
Julio Guimarey Heinkel
Antonio José Mayr Heinkel
Luis Morelli Heinkel

   

ALBERTO VILLA

jvilla@ciudad.com.ar

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