CASYM presente en la Exposición del Automóvil 2001

Predio de la Sociedad Rural de Palermo, 

del 6 de Abril al 6 de Mayo de 2001

 Un balance positivo pero un punto en contra para los organizadores

El año pasado, nuestro compañero de afición Jorge Lizardo se acercó a la muestra con su Messerschmitt KR 200 y solicitó un espacio ante los organizadores, quienes no dudaron en otorgarle un sector donde pudo llevar su "ratón" y su BMW De Carlo 700 sedán Glamour. Gracias en parte a esa gestión, y a los contactos de Javier Lardies, otro de los entusiastas integrantes de nuestra asociación, para la Exposición de este año los organizadores nos tuvieron en cuenta y nos otorgaron un espacio para el Club, donde alternadamente se expusieron siete de nuestros microautos, con un máximo de cinco unidades juntas.

El stand del CASYM estuvo bien ubicado dentro del área reservada a vehículos clásicos y nuevos, de espaldas a la entrada del pabellón pero muy bien situado en una zona de paso casi obligado. Mas al fondo el pabellón se poblaba de los vehículos preparados, Hot - Rod y llenos de cromados, aerografiados, equipos de sonido, alerones y farolitos de todos los colores. En fin, había de todo y para todos los gustos. Por momentos el ensordecedor ruido de los escapes hacía imposible la conversación.

 La concurrencia del público fue nutrida en general, creciendo durante los fines de semana y con una masiva presencia durante la última semana, en especial el sábado 5 y el domingo 6 de mayo.

 Volviendo a nuestro Club, el stand se pobló en principio con los siguientes vehículos: El De Carlo Minicar 200 de Alberto Pardo, el BMW De Carlo 700 Sedán Glamour de Eduardo y Cristian Boyer, el Fiat 600 S de Daniel Omar Iracheta, el ex - NSU Prinz rojo de Javier Lardies, hoy propiedad de Jorge Lizardo, y el BMW Isetta 300 rojo de Juan Pablo Alvarez. Las características de la exposición permitían el recambio de vehículos, por lo que Daniel se llevó su Fitito, y se reemplazaron 1 por 1 el NSU Prinz de Javier por el verdecito de Juan Carlos Alvarez, y el Isetta de Juan Pablo por el amarillo y blanco de Ernesto M. Parodi.

 Como decíamos, los autos puramente originales no eran mayoría en esta muestra. Sin embargo, gran cantidad de público se acercó a admirar nuestros microautos y se demostró gran interés por conocer las características tan singulares de estos "eslabones perdidos" entre la motocicleta y el automóvil. Se hicieron muchos contactos, como siempre sumamos varios miembros más para nuestro Club y lo más importante, cada vez más gente tiene en cuenta y valora el trabajo de mantener estos microautos como una parte más del patrimonio de automóviles clásicos de nuestro país. 

Sin embargo, no podemos dejar de mencionar un punto en contra para los organizadores de la muestra. Desde ya agradecemos la oportunidad de participar de la Exposición, pero los propietarios de los vehículos presentes no recibieron ningún reconocimiento a su presencia durante más de un mes en el stand. Señores, aunque no está escrito en ningún lado, se estila que quienes ofrecen su auto se lleven un recordatorio, en forma de trofeo, copa o como mínimo una plaquita de bronce para guardar en la vitrina. Pero el tiempo pasó, los reclamos se sucedieron y los recordatorios prometidos no aparecieron. Si no hay presupuesto para comprar una plaquita de cuatro o cinco pesos para cada auto, al menos podrían haber ofrecido una copa para el Club, como por ejemplo sí hizo la gente de la Asociación Anticuarios y Amigos de San Telmo en ocasión de su desfile del 18 de Junio pasado.

Si se desprecia de ese modo a los protagonistas de la exposición, queda entonces bien claro que lo único que importa es el negocio y no el deseo de difundir o publicitar una pasión como lo es el amor hacia los automóviles, sean del tipo que sean. Nuestro Club no persigue fines de lucro y por lo tanto menos se prestará a que otros lucren con nuestra buena voluntad. Seguramente lo tendremos en cuenta para las próximas ediciones de esta exposición. 

  

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