Etapa 5

La Paz – Mendoza (Ciudad), Sábado 12/01/2002

 

Sólo por esta vez, un tirón de 160 Km. hasta la ciudad de Mendoza. A esta altura ya empezaba a pesar la falta de horas de sueño, el cansancio y la incomodidad. Por momentos, el viaje se hacía interminable, aunque el paisaje variaba cada tanto acercándonos algunas lomadas y campos de frutales y viñedos. Aquí la ruta comenzó a tener una banquina asfaltada, lo que hacía más fácil el sobrepaso por parte de los otros vehículos.

 

A medida que nos acercábamos a la ciudad de Mendoza, el tránsito iba tornándose más intenso. Con cada vez mayor frecuencia debíamos hacer uso de la bocina y las luces para saludar a la incesante sucesión de automovilistas y camioneros que, sin poder salir de su asombro, saludaban nuestro paso lento pero seguro.

 El momento llegó. En El Cóndor, debajo de un puente, el grupo de Isettas (más el NSU Prinz) chilenos y dos exponentes argentinos, nos estaba esperando. No alcanzaron las bocinas ni las luces para saludar. Paramos a un costado y de allí en más, los abrazos fueron uno tras otro. Al fin nos encontrábamos...

Luego de un ruidoso viaje hacia el centro de la ciudad y cargar combustible, nos dirigimos a la Avenida San Martín, donde estacionamos a 45 grados. Increíble, 14 Isettas y un NSU Prinz !!!! Era la mayor cantidad de Isettas juntos que alguna vez había visto. Yo había viajado más de 1000 Km, los uruguayos casi 1500 y los chilenos más de 300.

 En la avenida San Martín fuimos reporteados por los periódicos locales Diario UNO y Los Andes.

 El recorrido luego siguió por el centro de Mendoza y a través del Parque San Martín hasta el hotel “Termas del Challao”, un lugar muy acogedor donde estaban alojados los chilenos y donde también preferimos quedarnos nosotros. 

Allí almorzamos e hicimos intercambio de comentarios y anécdotas del viaje. El grupo de chilenos nos hizo entrega de unos botones-prendedores con el logo del Primer Raid Chileno de Microautos, y por su parte los uruguayos entregaron billeteras de cuero con el logo uruguayo del Raid a los pilotos trasandinos. Yo ya me había hecho acreedor de una de estas billeteras, la cual uso diariamente llevando los documentos... del Isetta, por supuesto.

 Pasado el mediodía, nos encontramos con el primer problema : El grupo chileno debía regresar durante el fin de semana ya que varios debían estar el lunes presentes en su lugar de trabajo. Esto no podía postergarse, pero el grupo uruguayo (conmigo incluido) estaba muy cansado y los Isettas sin una revisión detallada al menos desde La Carlota. 

 Luego de deliberar un largo rato, al fin se tomó una decisión no muy simpática para el esquema del raid, pero quizás necesaria : Los chilenos emprenderían el regreso ese mismo día y nosotros lo haríamos el domingo. Así tendríamos tiempo para revisar los autos y descansar un poco luego de tantos días de raid.

 Así que mientras la mayoría del grupo se fue a descansar, los chilenos prepararon todo para partir y nos quedamos Juan Pozzi y yo acompañándolos e incluso viajamos con ellos hasta despedirnos en el parque San Martín. Durante todo el tiempo fuimos acompañados por Enrique, un mendocino gauchísimo que estuvo continuamente al lado del grupo chileno y ahora hacía lo mismo con nosotros.

 Enrique se encargó de llamar a un amigo para que me grabe el número de patente en los cristales, ya que podían pedírmelo en la Aduana y sin este requisito no me iban a dejar salir del país. De este modo quedé en pasar por una galería céntrica el domingo a las 8 de la mañana para el grabado.

 Así que el día sábado concluyó volviendo hacia el hotel con la noche ya cerrada, muy cansados pero contentos y con la próxima etapa por delante : el cruce de la Cordillera.

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