Caravana del CASYM

Destino : Ciudad de Luján - Aeroclub

  6 de Noviembre de 1999

Un día espléndido y Gran concurrencia

La segunda Caravana del CASYM convocó a un gran número de vehículos a pesar de que se organizó para un sábado, el cual resulta siempre mucho más conveniente para emprender el regreso, ya que los domingos al atardecer el tránsito se vuelve realmente caótico y no hay respeto que valga. Por otro lado, los sábados son días de trabajo para mucha gente y eso los priva de participar. 

El lugar de reunión se estableció en Av. Gaona y Vergara, partido de Morón. Se eligió una explanada ubicada al costado de la Autopista del Oeste donde los microautos y los scooters pudieron estacionarse a la espera del horario de partida.

El clima ayudó mucho, el día fue despejado y muy caluroso, un poco en demasía para las refrigeraciones por aire de la mayoría.

El trayecto se desarrolló sin contratiempos, llegando a Luján cerca del mediodía. En el camino, Luis Pasetti comenzó a sufrir algunos problemas de carburación en su NSU, los que le provocaban reiteradas paradas.

Una vez en Luján la comitiva recorrió las calles de la localidad y se hizo una parada simbólica en el Boulevard Nuestra Señora de Luján, adyacente al Museo del Transporte. Allí nuestro compañero Jorge Lizardo sufrió la inesperada detención de su Messerschmitt KR 200, según nos dijo luego, debido a la rotura de una pequeña chaveta del embrague, una falla insignificante pero que alcanzó para dejarlo en la calle por el resto de la jornada. El "ratón" fue remolcado hasta el Aeroclub, próximo destino de la caravana, y de allí se solicitó el auxilio del Automóvil Club Argentino. Jorge se agarró una mufa de aquéllas... Y sí, los fierros son ingratos.

Luego de recorrer las calles de Luján, como decíamos, el destino final fue el Aeroclub. Allí fuimos cordialmente recibidos y los vehículos se ubicaron en un parque cerrado que había sido destinado a tal efecto sobre el césped cercano a la pista de aterrizaje. 

El grupo se dirigió al buffet y allí nos esperaba un suculento menú, el cual fue arrasado por los hambrientos pilotos.

Por la tarde se acercaron algunos medios de prensa y los habitués del Aeroclub, más acostumbrados a ver aviones que microautos pero con gran curiosidad por conocer las características de tan particulares vehículos.

Para el regreso se dejó a los participantes en libertad de acción, por lo que algunos aprovecharon para "meterle pata" a sus autitos y así sacarles un poco la carbonización propia del manejo en ciudad.

  

VOLVER (Página de Eventos)

VOLVER (Página Principal)