DECIMA CARAVANA

de Microautos y Scooters Antiguos

BUENOS AIRES - BARADERO

10 y 11 de Mayo de 2003

Una muy linda experiencia

 El viaje se inició a las 13:30, luego de la charla técnica sobre las características del evento y los puntos de referencia a tener en cuenta en el camino. Se repartieron hojas de ruta con toda la información necesaria.

 La marcha se inició a una velocidad crucero de 55 - 60 Km/Hora aproximadamente, con los siguientes participantes : Daniel y Marta Di Pasquo (Citroën 2 CV), Héctor y Nora Licciardello (Mini 1000), Fabián Oldani y su novia Vanina Fuentes (Mini 1000), Jorge, Karina y Florencia Lizardo (BMW De Carlo 700 Glamour), Alberto y Olga Rosales (NSU Prinz 30), Gerardo Barriach Hacé clic para ampliar y Sra. (NSU Prinz 30), Rubén, Alejandra y Tomás Antinolfi (Fiat 600), Ernesto Parodi (BMW Isetta 300), la inseparable dupla Alejandro Uberti – Pablo Schmidt (DKW 1000 S) y el Sr. Luis Montenegro en su vehículo particular (Unidad de respaldo) ya que un problema de salud le impedía participar en su Fiat 500.

 En Ruta 202 y Panamericana se sumó Raúl Mbazbaz con su Heinkel Kabine acompañado de su hijo, y un amigo en un Fiat 1500 (Unidad de respaldo) y en la estación de servicio Shell de Zárate (Ruta Panamericana Km. 91,5) se sumaron José Curto y Sra. Con su DKW Coupé Fissore y Patricia Lorenzón y Victoria Parodi (Unidad de respaldo), quienes salieron más tarde.

 Luego de una parada en la mencionada Shell, para reabastecerse y estirar un poco las piernas, se siguió viaje hasta Baradero, arribando al arco de entrada a la ciudad alrededor de las 17:15. Algunas fotos de rigor y acudimos al encuentro del Sr. Héctor Colamé y su Sra. Griselda, quienes nHacé clic para ampliaros esperaban más adelante con un nutrido grupo de automóviles clásicos. El Sr. Colamé es el fundador del Museo del Automóvil Clásico y Antiguo de Baradero, quien a nuestro requerimiento no dudó en ponerse a nuestra entera disposición para hacer los preparativos locales.

 Estacionamos en la Plaza Mitre donde los microautos quedaron expuestos al público, y la comitiva se dirigió al Museo donde pudimos admirar la interesante colección de vehículos reunidos a lo largo de muchos años de búsqueda. Héctor Colamé tiene su vida totalmente relacionada con los “fierros viejos” ya que siempre estuvo en el negocio de los automóviles y por esa razón su amor y dedicación a los mismos. Es necesario destacar que el Museo es una iniciativa familiar y que no cuentan con apoyo económico, por lo que dependen de las contribuciones voluntarias del público para la mantención del predio. Las fotos atestiguan la excelente presentación de los automóviles, a pesar de que el espacio dHacé clic para ampliarisponible es cada vez menor.

 En un entrepiso se hallaban vitrinas con repuestos, una colección de scooters y bicicletas antiguas y literatura (manuales, revistas de época) para curiosidad de los allí presentes.

 Mientras tanto, algunos de nosotros tratábamos de ayudar a resolver un problema mecánico en el auto de Héctor Licciardello : Aparentemente el embrague del Mini no desacoplaba, haciendo imposible pasar los cambios. Se intentaron varias reparaciones, pero no hubo caso. El Mini de Héctor volvió en el remolque. Una lástima.

 Raúl emprendió el regreso con su Heinkel esa misma noche, acompañado por el Fiat 1500, ya que un compromiso laboral le impedía quedarse hasta el domingo.

 Nos alojamos en el Hotel y luego fuimos a cenar a la parrilla donde habíamos reservado. Cenó todo el grupo, acompañado por el matrimonio Colamé y su hijo Cristian, más la presencia del Director de Turismo de la Municipalidad, Sr. Jorge Díaz, y su señora. En un sencillo acto, hicimos entrega de recordatorios del evento a los representantes locales y recibimos una distinción de parte del Museo.

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A la mañana siguiente recibimos las visitas de Carlos Sánchez y Sra., y de Rodrigo Licciardello y Sra. quienes se acercaron para compartir con nosotros las actividades del domingo. Con la colaboración de la Dirección de Turismo local, se organizó una visita guiada a los lugares de mayor interés turístico de Baradero. Acompañados por la bella y simpática guía Cecilia. El recorrido incluyó la Plaza Mitre, el Museo Histórico Juan Lavalle, el Puerto, el paseo costero y la Colonia Suiza. Este último destino merece un apartado especial ya que el camino de tierra estaba en aceptable estado para un automóvil moderno común, pero no lo suficiente para nuestros sutiles microautos, por lo que debimos hacer verdaderas acrobacias para poder sortear las profundas huellas del sendero. Todo un reto, especialmente para los más chicos.

 Hacé clic para ampliarLuego del tour, nos dirigimos al evento organizado por el Chevrolet Club de Baradero, agrupación recientemente formada (de la que Héctor Colamé es directivo) y que por lo tanto estaba realizando su primer Encuentro. Lamentablemente la recorrida por la ciudad y alrededores se hizo larga y llegamos al lugar cuando casi debíamos partir. Por lo tanto hicimos acto de presencia, nos disculpamos por la tardanza, saludamos a nuestros anfitriones y nos retiramos con el objeto de emprender el regreso lo antes posible. Paramos en el Puerto para almorzar, allí se hizo inevitable que nos retrasásemos un poco más por lo que Ernesto Parodi decidió salir antes con su Isetta para no demorar al resto, luego hizo lo mismo Daniel Di Pasquo. Con 15´ de ventaja, el Isetta dejó Baradero a las 16:45, secundado por su esposa Patricia y su hija Victoria en el auto de  respaldo. A una velocidad casi constante de 60 Km/hora alcanzó para que llegase a Campana justo al mismo tiempo que los más “fierreros” del grupo. 

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Una corta parada en Campana para reabastecerse  y partimos, ahora sí todos juntos, hasta que el tránsito fue diluyendo un poco la cohesión de la caravana a medida que nos acercábamos al peaje de Gral. Pacheco y algunos ya rumbeaban para sus hogares individualmente. Una última parada en la casa de los siempre hospitalarios y cordiales Alberto y Olga Rosales, y el viajecito final hasta casa, ahora sí a 70 – 75 Km/hora, entusiasmados por el buen andar que los autos venían llevando. El cansancio acumulado fue grande, el recorrido fue superior a los 300 Km., pero el esfuerzo valió la pena y creemos que el CASYM fue dignamente representado en la pintoresca ciudad de Baradero.

 

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